Feria de turismo SOS

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Por Guido Calderón

Hace 15 años teníamos tres ferias de turismo: en Quito, Guayaquil y Cuenca. Era demasiado, cada cuatro meses montar un estand, pagar hotel y demás, pero cuando se asiste a una feria: siempre se gana algo. Nadie regresaba con las manos vacías.

Fue una época forzada pero fructífera. Ningún gobierno seccional generaba noticias turísticas ni tenían personal calificado. Los municipios asistían a las ferias al inicio solos, pero se dieron cuenta que era casi ridículo exponer sin poder vender, así que en las siguientes llevaron empresarios privados –era un orgullo serlo- quienes vendían el destino, que es lo único que genera turistas y fuentes de trabajo.

La agresión permanente al empresariado, desmotivó lo que justamente es una feria: un encuentro internacional de empresarios y entidades estatales nacionales y extranjeras que promueven sus países. El sector debió maquillarse y cambiar el nombre a “emprendedores”, más afín a la jerga seudorevolucionaria.

La famosa colaboración público-privada, esencia de una feria, fue asesinada poco a poco por parte del gobierno, por inanición económica, estos eventos sin el apoyo estatal están condenados a desaparecer.

En Brasil abundan ferias exitosas porque el gobierno les paga por cada asistente, el cual gasta en hospedaje, traslados, etc., pero fundamentalmente promociona y vende el destino anfitrión, esa es la gran ganancia.

Es cierto que la explosión de las redes sociales mató los mecanismos para eternizarse del populismo izquierdista y podría creerse que también acabó con las ferias de turismo, pero en esta actividad es difícil hacer negocios sin verse la cara. No vendemos objetos, vendemos experiencias a nuestros clientes que solo podemos confiarles a quienes conocemos, por ello el éxito imparable de las ferias y el turismo español.

Actualmente Ecuador no tiene una feria internacional, el gobierno anterior no la hizo porque sus resultados son medibles no solo en el volumen de negocios que pronostican, sino por el número de stands, la inversión por metro cuadrado, los turoperadores extranjeros asistentes, incluso por los medios invitados.

En vez de ferias, los ministros anteriores se esmeraron en fastuosas campañas publicitarias que jamás se midió su efectividad, gastos ni retorno.

Los abundantes recursos petroleros también se canalizaron a presentar Ecuador en ferias importantes, aunque siempre los “emprendedores” privados eran los mismos y las jóvenes funcionarias estatales no tenían idea de su rol en el evento.

Creí que esta presencia en ferias, animaría al gobierno a armar un evento que internacionalice al Ecuador, pero desde la “marca país” terminó asaltada y convertida en símbolo de un partido con prácticas de un cartel que, para ajustar sus cuentas, en vez de balas usan jueces.

Ojalá recordemos al actual ministro de turismo, como el organizador de la feria que tanto necesitamos y que sus antecesores evadieron.

Fuente: https://trafficamerican.com/feria-de-turismo-sos/

Publicado originalmente en:http://www.elcomercio.com/opinion/columna-guidocalderon-feria-turismo-opinion.html. 

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