Dos destinos donde la cocina se convierte en una puerta de entrada al territorio, la cultura y las tradiciones locales
En un contexto donde la gastronomía se consolida como uno de los principales motores del turismo de lujo, Nayara Alto Atacama y Nayara Hangaroa presentan una propuesta que trasciende la mesa para convertirse en una expresión auténtica del territorio.
Ubicados en dos de los escenarios más emblemáticos de Chile, el desierto de Atacama y la Isla de Pascua, ambos hoteles comparten una misma filosofía: crear experiencias inmersivas donde la gastronomía, la hospitalidad y el diseño dialogan con el entorno. Nayara Alto Atacama, el único lodge de lujo ubicado en el Valle de Catarpe, se integra orgánicamente al paisaje desértico, mientras que Nayara Hangaroa destaca por su arquitectura inspirada en las formas ancestrales Rapa Nui y su fuerte compromiso con la sostenibilidad y la comunidad local.
Alta cocina atacameña
En un oasis natural a pocos minutos de San Pedro de Atacama, Nayara Alto Atacama presenta una propuesta gastronómica profundamente conectada con el paisaje y las tradiciones andinas, en línea con su enfoque de experiencias auténticas y exploración del entorno.
El restaurante Ckelar, eje culinario del hotel, reinterpreta sabores del norte chileno con una mirada contemporánea. Platos como el pastel de maíz con queso de cabra y chañar, preparaciones con quinoa y hierbas del altiplano, y carnes locales acompañadas de tubérculos andinos reflejan una cocina que pone en valor la identidad del territorio.
En esta línea, el nuevo Menú Atacameño propone una experiencia de cena privada curada, que dialoga con el espíritu del lodge: una inmersión en la cultura local a través de los sentidos, incorporando desde entradas con productos del oasis hasta postres con frutos del desierto como el chañar.
El Fogón Atacameño, por su parte, ofrece una experiencia al aire libre con cocina a fuego abierto, evocando prácticas ancestrales en un entorno natural único. La propuesta se completa con bares y terrazas que invitan a disfrutar coctelería con ingredientes locales y vinos chilenos, en sintonía con los cielos más limpios del mundo y la experiencia integral que define al hotel.
Sabores del Pacífico
En la remota Isla de Pascua, Nayara Hangaroa propone una experiencia donde la gastronomía se entrelaza con la identidad cultural Rapa Nui y la inmensidad del océano Pacífico. Concebido como un hotel que respeta y preserva la cosmovisión de la isla, Hangaroa combina diseño, cultura y naturaleza en cada detalle.
El restaurante Poerava se posiciona como el corazón gastronómico del hotel, con una oferta que destaca ingredientes autóctonos como camote, plátano, mango y pescados frescos, muchos de ellos provenientes de productores locales. Preparaciones como ceviches, carpaccios y atún a la piedra reflejan una cocina honesta, centrada en la frescura del producto y en el respeto por las tradiciones culinarias de la isla.
La experiencia se expande hacia espacios más relajados como Kaloa Lounge y Vaikoa Bar, donde la gastronomía y la coctelería se viven en clave distendida. Con vistas abiertas al océano, estos espacios refuerzan el vínculo del hotel con su entorno natural, invitando a disfrutar desde aperitivos hasta cócteles inspirados en sabores tropicales.
Diseñados como extensiones del paisaje, los espacios de Hangaroa acompañan el ritmo de la isla, desde desayunos luminosos hasta atardeceres frente al mar, en un ambiente que refleja el equilibrio entre sofisticación, cultura viva y respeto por el territorio.
En ambos destinos, Nayara posiciona la gastronomía como un eje central de su propuesta de hospitalidad, transformándola en una herramienta para contar historias, preservar tradiciones y generar un impacto positivo en las comunidades locales. Más que experiencias culinarias, se trata de narrativas sensoriales que conectan al huésped con el territorio.
Imágenes: Nayara Alto Atacama / Nayara Hangaroa









































