Este año, Argentina tendrá más fines de semana largos que nunca, la oportunidad perfecta para cambiar de escenario, paisaje y perspectiva
Viajar en un feriado no es nuevo. Pero hacerlo con propósito, con belleza y con tiempo suficiente para sentir que una experiencia -aunque breve- deja una marca, eso es otra historia. Según el calendario oficial de Argentina hasta el fin de 2026 se anuncian al menos 12 fines de semana largos: un privilegio temporal que bien puede convertirse en una oportunidad existencial.
La propuesta no es llenar esos días de check-ins apurados o atracciones obligatorias, sino de pequeñas escapadas extraordinarias. Alojarse en propiedades únicas donde cada detalle invita al descanso, al descubrimiento o al placer. Aquí, una selección curada de destinos que encajan a la perfección con ese nuevo modo de viajar: con sentido, con pausa y con alma.
Palacio de Sal – Salar de Uyuni, Bolivia
Un hotel hecho de sal que redefine el vínculo entre arquitectura y paisaje
En el mayor desierto de sal del planeta, hay un lugar donde el suelo cruje bajo los pies, el cielo se duplica en el horizonte, y el silencio se vuelve tangible. Allí, el Palacio de Sal no es solo el primer hotel del mundo construido con bloques de sal: es una experiencia que fusiona naturaleza extrema con diseño inmersivo.
Sus habitaciones blancas parecen talladas a mano. Sus baños termales de sales naturales invitan a una purificación más espiritual que física. Y sus propuestas —almuerzos sobre la costra salina, observación astronómica, retiros de bienestar o fotografía paisajística— transforman el viaje en un ritual de asombro.
Para los viajeros que buscan algo diferente, que valoran lo auténtico y se emocionan con lo elemental, el Salar de Uyuni no es solo una opción: es una revelación.
La Maison Favart y Le Narcisse Blanc – París, Francia
Redescubrir París desde la intimidad de su belleza cotidiana
Hay tantas París como viajeros que la visitan. Pero solo unos pocos la experimentan desde adentro, como si la ciudad les perteneciera por unos días. En eso se especializan Le Narcisse Blanc y La Maison Favart, dos hoteles boutique del grupo Lignee que rehúyen del París agitado y proponen otro ritmo: más lento, más profundo.
Le Narcisse Blanc rinde homenaje a la musa de la Belle Époque, Cléo de Mérode, con una estética que mezcla refinamiento y modernidad. Su spa con pileta de agua tibia es uno de los secretos mejor guardados del distrito 7. A pocos minutos, La Maison Favart nos lleva a la época de los fundadores de la ópera cómica parisina, con salones encantadores, tejidos nobles y desayunos junto a una fuente interior que parece suspendida en el tiempo.
La Lancha – Lago Petén Itzá, Guatemala
Cultura maya, selva tropical y estética cinematográfica con el sello de Coppola
Una hamaca bajo las hojas enormes de la ceiba. Un lago calmo que parece reflejar historias antiguas. Senderos que conducen a templos mayas. La Lancha, propiedad de The Coppola Hideaways, ofrece mucho más que un alojamiento: propone una forma distinta de estar en el mundo.
La propiedad combina materiales locales, arte guatemalteco y una curaduría visual que recuerda que su dueño también dirigió Apocalypse Now. Cada cabaña mira hacia el lago. Se ofrecen paseos en lancha al amanecer, visitas a Tikal con guías especializados, clases de cocina con ingredientes autóctonos y tardes que invitan a dejarse llevar por el sonido de los pájaros.
Si el viajero cuenta con más días, puede sumarse al Safari Centroamericano del grupo, combinando esta parada con Blancaneaux Lodge (en las montañas de Belice) y Turtle Inn (a orillas del Caribe). Un circuito de lujo con alma exploradora.
The Lodge – Verbier, Suiza
El verano suizo en clave sensorial: sin esquí, pero con todo el encanto alpino
Cuando el hielo se retira, Verbier florece. Sus montañas, famosas por el esquí, revelan un rostro inesperado: senderos cubiertos de flores silvestres, mercados de productos regionales, viñedos que producen algunos de los blancos más frescos de Europa y lagos que espejan el cielo.
The Lodge, de Virgin Limited Edition, se convierte en refugio veraniego con pileta climatizada, comidas al aire libre y excursiones diseñadas a medida. Es ideal para quienes no quieren el calor del hemisferio norte, pero sí buscan descanso, buena comida, caminatas con aire puro y silencio. Aquí, los días parecen estirarse y la sensación de bienestar no necesita estación.











































