48 horas en Cartagena: Un fin de semana para reconectar con el placer

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Una guía sensorial que propone recorrer la ciudad no por coordenadas, sino por emociones

Cartagena de Indias, Colombia, junio de 2025 — Hay destinos que se visitan y otros que se viven. Cartagena pertenece al segundo grupo. En esta ciudad el tiempo se dilata, la elegancia se vuelve tropical y la historia convive con una vibrante creatividad contemporánea. Dos días pueden sentirse como una travesía inolvidable.

Pensada para quienes buscan absorber la esencia del lugar en un fin de semana, esta guía propone una experiencia que combina lujo sutil, gastronomía con carácter, diseño con identidad y conexiones que permanecen.

VIERNES / Llegar, relajarse y sentir el ritmo

El arribo se transforma en un gesto de bienestar. Casa Carolina ofrece una bienvenida íntima entre patios verdes, terrazas tranquilas y un spa inspirado en prácticas ayurvédicas. Una opción ideal para quienes buscan desconectar sin perder la cercanía con el centro histórico.

Para un espíritu más social, Townhouse Art Hotel & Rooftop mezcla diseño local, irreverencia y arte con una de las mejores vistas del atardecer cartagenero.

Quienes prefieren un escape total, Blue Apple Beach en Tierra Bomba redefine el lujo con un enfoque relajado, rodeado de naturaleza y mar.

Al caer la tarde, las murallas invitan a cruzar hacia La Serrezuela, una antigua plaza de toros reconvertida en espacio de estilo de vida. Entre sus tiendas resalta Lucy Jewelry, ícono de la joyería artesanal con más de siete décadas de historia.

La cena encuentra su expresión más refinada en Carmen, restaurante de autor que fusiona sabores colombianos con técnicas internacionales. El menú degustación propone un recorrido sensorial que culmina con un cóctel en la cava de Casa Carolina o en la terraza vibrante del Townhouse.

SÁBADO / Playas doradas, sabores profundos y ritmos que encienden

La jornada comienza en Nia Bakery, panadería artesanal fundada por mujeres. Su café y panes recién horneados sientan las bases de un día pleno.

Luego, el mar se convierte en protagonista. Boating Cartagena ofrece navegación privada con estilo: música personalizada, vinos seleccionados, paradas en playas solitarias o sesiones de snorkel entre aguas cristalinas.

Entre los imperdibles, Amare Beach destaca como refugio de hedonismo elegante. Gastronomía fresca, diseño mediterráneo y una atmósfera relajada que conecta con el placer.

Al regresar a tierra firme, la cena en El Beso ofrece una mezcla de tradición costeña y confort íntimo, en un espacio que evoca las cenas entre amigos.

La noche se enciende en Salón Tropical, donde la pista vibra al ritmo de funk, disco y afro house. Para seguir, Casa Bohème propone una estética bohemia y sin etiquetas, mientras que Members Only abre sus puertas solo a quienes entienden que lo más especial suele ser discreto.

DOMINGO / Ritual de despedida, conexión local y propósito

El último día pide calma. Blue Apple Beach ofrece un cierre sereno entre brunch, vino rosado y un masaje frente al mar.

En tierra firme, la experiencia se personaliza con Lunático Experience: desde recorridos por galerías ocultas hasta cenas performáticas que solo suceden una vez.

Antes de partir, una visita a la Fundación Green Apple permite conectar con la dimensión social del destino. Con programas enfocados en educación, medioambiente y desarrollo comunitario, es una oportunidad para sumar a una Cartagena más justa y sostenible.

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